Mateo 7:24-27
24 Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un
hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.
25 Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra
aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.
26 Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un
hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena;
27 y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu
contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.
Como seres humanos nos confiamos en nuestra prudencia, somos sabios según nuestra opinión, vivimos nuestras vidas conforme pasa el tiempo preocupados por el pasado, presente y futuro, que día con día se hacen más inciertos. Nuestra mirada se encuentra confiada en las cosas terrenales y sin darnos cuenta, nos encontramos sumergidos en un poso de incertidumbres sin poder salir a flote, tratando de encontrar la solución de nuestros problemas, buscamos poder aferrarnos a alguien mirando a nuestro alrededor. Nuestra esperanza, definitivamente, se encuentra puesta en los hombres y no miramos hacia el cielo para buscar la ayuda de Dios.
Vivimos tiempos difíciles, al igual como en los días de Noe (Génesis 6:5), donde la maldad de los hombres se ha incrementado y que todo designio del corazón del hombre, es de continuo solamente al mal, es por esto que Dios tiene preparado un juicio sobre nuestra humanidad, pero también nos dio la opción de salir de el. Ignoramos que así como este mundo tuvo un principio, de la misma manera vendrá su fin, es en esta parte donde quiero que nos detengamos, mientras podemos hacerlo, y analicemos donde nos encontramos. El hombre prudente es aquel que oye la voz de Dios y la hace, el cual edificó su casa sobre la roca, puso no solo su vida, sino que la de toda su familia, bajo la indestructible y eterna protección de Dios y cuando vino destrucción repentina no cayó, porque estaba fundada sobre la roca, pero el hombre insensato, es aquel que no oye la vos de Dios advirtiéndole de la destrucción que se aproxima apresuradamente sobre su vida y la de toda su familia, este ignorando totalmente la voz de Dios, sigue el curso natural de su vida, fundando su casa sobre la arena, sobre su parecer, dejando a Dios completamente de lado, ignorando las advertencias y la ayuda que viene de él; entonces descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.
Dios nos entrega su palabra con el unico proposito de que recibamos beneficios, lo hace a lo largo de toda la historia, y aún no atendemos a su llamado, ha intentado en interminables formas, por ejemplo: predicadores en las calles, atraves de volantes, pero al parecer no es suficiente para que le aceptemos, aún falta la parte más importante de todas y esta es poner nuestra casa, nuestras vidas y las de todos quienes nos rodean sobre la roca.
Efesios 2:20-22, nos enseña que la roca, la piedra, el cimiento, es Jesucristo mismo, en quien toda nuestra casa, bien coordinada, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien todos nosotros, podemos juntamente ser edificados para morada de Dios en el Espíritu. Y todo aquel que no ponga a Jesús como fundamento en su vida Dios le llama insensato, ya que sufrirá la destrucción no solo de él, sino de toda su casa.
Mas ¿Qué dices?, cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que te predicamos: Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de entre los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con tu boca confiesas para salvación.
Atendamos hoy que estamos a tiempo, a la voz de Dios, seamos prudentes y no endurezcamos nuestros corazones, edifiquemos nuestra casa sobre la roca, que es Jesucristo el justo y trae salvación sobre toda nuestra casa.
Ministerios Creele a Dios
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Fono: 459 22 60
martes, 5 de mayo de 2009
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