domingo, 14 de junio de 2009

El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová;

La importancia de la diadema sobre nuestra cabeza.

Es este lugar el centro de operaciones del cuerpo, desde donde se dirige cada uno de nuestros miembros y sentidos, desde donde comienzan a manifestarse nuestros mas intimos sentimientos, desde donde comienzan  a florecer sensaciones que en ocaciones resultan incontrolables probocando grandes desastres, uno de los mas grandes campos de investigación que la ciencia no ha podido aún descubrir, entender y tampoco responder.

Dios es el único capaz de dirigir y controlar nuestro cuerpo, conocedor de cada uno de los rincones de nuestro centro de operaciones, quien mejor para entender este miembro tan complejo y perfecto a su ves, que El Magnifico Creador. 

La razón por la cual la diadema se encuentra sobre nuestra cabeza, es para demostrar la constante permanencia de Dios sobre nosotros, su absoluta soberanía, control y cobertura, para que su salvación se encienda como antorcha, así hara brotar justicia y Alabanza delante de todas las naciones, IS 61:10 .

Para gozo en gran manera porque nos vistió con vestiduras de salvación, nos rodeó de manto de justicia, como a novio me atavió, y como a novia adornada con sus joyas. Porque como la tierra produce su renuevo, y como el huerto hace brotar su semilla, así Jehová el Señor hará brotar justicia y alabanza delante de todas las naciones. 

Es la manera en que Dios nos muestra que no estamos desamparados ni desolados, como por amor a nosotros no calla ni descansa, por lo que llevamos un nombre nuevo sobre nosotros para su gloria, de  esta manera somos corona y diadema del reino en su mano. Is 62.


La permanecia del espíritu Santo sobre los que  Dios necesita para realizar su obra.


Toda esta gran labor es realiza por el Espíritu Santo, representado en la diadema santa, el cual se encuentra sobre nuestra cabeza dirigiendo todo nuestro ser, a manera de freno en un caballo, para dirigir cada uno de nuestros movimientos. 

Sujeta a la frente se encuentra, trabajando hacia el interior y exterior. Llevando sobre nostros la hermosura de su Realeza y La Autoridad de su Santidad, recordando el pacto perpetuo, que llevamos por ser sus sacerdotes, para ser conocidos entre las naciones, para testimonio a ellos, y reconocerán que somos linaje bendito de Jehová. 


Cada vez que el hombre ha caminado de la mano de Dios su vida ha sido fructifera.  Es por eso que necesitamos ser dirigidos por él para que nuestras vidas y las de quienes nos rodean lleven mucho fruto. 

sábado, 6 de junio de 2009

Deja que Jesús te lave los pies!


Juan 13:1-17
y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies?, respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después. Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: SI no te lavare, no tendrás parte conmigo.

Este hombre era muy protocolar e impulsivo en su manera de vivir, todo debía  ser de la forma que su parecer le indicaba, su rutina no podía ser alterada, no entendía como al maestro se le ocurrió la extraña idea de lavarles los pies en medio de la cena, celebrada a causa de la pascua, aquello que por muchos años recordaba su salida y liberación de Egipto, algo tan importante y que en ese momento, Jesús estaba interrumpiendo. Lo que el no lograba entender, a pesar de estos casi tres años, es que cada uno de los movimientos del Maestro, tenían un propósito que permanece para siempre, él buscaba conocer sus vidas, si bien, el hecho de lavar sus pies representaba una limpieza externa, él trabaja sanando el interior para luego cambiar el exterior. Quería conocer sus pasos, su andar, su entrar, su salir, y que mejor testigo que sus pies,  hablan de cada uno de los lugares en que habían estado, registraban las heridas y la suciedad adquirida por su cercanía con la tierra, el dolor, el cansancio que se presenta al peregrinar.
 
Que reconfortante es para los pies, luego de un largo camino recibir un buen lavado, trae refrigerio, descanso, frescura, pero sobre todas estas cosas, Jesús estaba rompiendo su rutina, alterando lo que para ellos resultaba tan importante. Pedro no comprendía lo que el hacia, por lo cual interrumpe la obra que él quería hacer en su vida, y declara: No me lavarás los pies jamás.
 
Constantemente interrumpimos la obra que Jesús quiere hacer en nuestras vidas, él actúa de la forma que menos esperamos, con el propósito de quebrar nuestras rutinarias vidas, saliendo a nuestro encuentro en innumerables ocasiones, en todas estas , hemos dado la respuesta de Pedro ante el constante ofrecimiento que él nos entrega, y nuestra actitud declara: lo que tu intentas hacer en mi vida, no lo harás jamas, no lo necesito, ignoramos su inagotable trabajo para quebrar el esquema en el cual nos encontramos esclavos, la manera en que dependemos de las circunstancias, para poder recibir alguna variación un cambio en nuestro diario vivir. El se hizo esclavo y entrego como tal su vida en la cruz, para que por medio de su muerte recibiésemos libertad.
Así como lo hizo con Pedro, continua Jesús y nos responde:
Si no te lavare, no tendrás parte conmigo en El Reino, ante esto digo: Señor, no solo los pies, sino mis manos y mi cabeza.Busca lavar nuestros pies para quitar la suciedad que llevamos por estar en contacto con la tierra, conocer y entender nuestras vidas, nuestras dolencias, nuestro andar, borrar nuestras penas, hacer brillar nuestras alegrías, y logros, para dirigir nuestro vivir, entrando en el Evangelio, que es novedad de vida, pero no termina en que lave nuestros pies, no es solo externo, no es algo superficial, siempre busca algo profundo, para todo tiene un propósito, no solo debemos aceptarle y dejar que lave nuestros pies, además nos hace participe de esta gran labor, no solo debemos preocuparnos de nuestro lavado, o nuestro caminar, así como nos dio su ejemplo lavando nuestros pies, debemos hacer entre nosotros, preocuparnos de los de nuestra casa, nuestros amigos, vecinos y con todo aquel que tengamos a la mano, enseñarles lo que él ha hecho con nosotros, él quiere salvación no solo para nosotros, esta interesado en todos los que se encuentran a nuestro alcance, no podemos hacernos a un lado, en esta gran labor que hoy se nos entrega, somos responsable de ello, debemos dar por gracia, aquello que por gracia hemos recibido. Debemos entender que Dios le dijo a Pedro, deja que te lave los pies, porque tengo un propósito contigo. Tengo un propósito para con tu familia, pero te necesito para llevar a cavo mi propósito para con este mundo, hemos sido escogidos por Dios para anunciar su salvación, ya no rehuses a lo que él tiene programado, permite que se involucre en tu vida, quítate las sandalias sobre las que hoy te sostienes, levanta la túnica que ciega tus ojos y cubre tu corazón para que el pueda ver lo que hay en su interior, deja que se involucre en tu intimidad, que ensanche tu vista, que expanda tus horizontes, no toma en cuenta tu pasado, no le importa tu condición, no importa si tus pies hieden, no importa cuantas veces has caído, o si te consideras el mas pecador de todos, el mas desgraciado, que no mereces salvación, refresca tu vida en su lavado y restáurate en su salvación.

Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestro corazón.Sl 95:7-8.