La importancia de la diadema sobre nuestra cabeza.
Es este lugar el centro de operaciones del cuerpo, desde donde se dirige cada uno de nuestros miembros y sentidos, desde donde comienzan a manifestarse nuestros mas intimos sentimientos, desde donde comienzan a florecer sensaciones que en ocaciones resultan incontrolables probocando grandes desastres, uno de los mas grandes campos de investigación que la ciencia no ha podido aún descubrir, entender y tampoco responder.
Dios es el único capaz de dirigir y controlar nuestro cuerpo, conocedor de cada uno de los rincones de nuestro centro de operaciones, quien mejor para entender este miembro tan complejo y perfecto a su ves, que El Magnifico Creador.
La razón por la cual la diadema se encuentra sobre nuestra cabeza, es para demostrar la constante permanencia de Dios sobre nosotros, su absoluta soberanía, control y cobertura, para que su salvación se encienda como antorcha, así hara brotar justicia y Alabanza delante de todas las naciones, IS 61:10 .
Para gozo en gran manera porque nos vistió con vestiduras de salvación, nos rodeó de manto de justicia, como a novio me atavió, y como a novia adornada con sus joyas. Porque como la tierra produce su renuevo, y como el huerto hace brotar su semilla, así Jehová el Señor hará brotar justicia y alabanza delante de todas las naciones.
Es la manera en que Dios nos muestra que no estamos desamparados ni desolados, como por amor a nosotros no calla ni descansa, por lo que llevamos un nombre nuevo sobre nosotros para su gloria, de esta manera somos corona y diadema del reino en su mano. Is 62.
La permanecia del espíritu Santo sobre los que Dios necesita para realizar su obra.
Toda esta gran labor es realiza por el Espíritu Santo, representado en la diadema santa, el cual se encuentra sobre nuestra cabeza dirigiendo todo nuestro ser, a manera de freno en un caballo, para dirigir cada uno de nuestros movimientos.
Sujeta a la frente se encuentra, trabajando hacia el interior y exterior. Llevando sobre nostros la hermosura de su Realeza y La Autoridad de su Santidad, recordando el pacto perpetuo, que llevamos por ser sus sacerdotes, para ser conocidos entre las naciones, para testimonio a ellos, y reconocerán que somos linaje bendito de Jehová.
Cada vez que el hombre ha caminado de la mano de Dios su vida ha sido fructifera. Es por eso que necesitamos ser dirigidos por él para que nuestras vidas y las de quienes nos rodean lleven mucho fruto.